Carlos Rodríguez tuvo el privilegio de ser el primer premiado como Mejor Maître de Aragón.
Este premio lo otorga el Gobierno de Aragón todos años a propuesta de la Junta Directiva de la Asociación y se reconocen en la gala de entrega de los Premios Pajarita , premios que son distintivos y exclusivos de nuestro colectivo profesional.
Hoy, 4 de abril de 2025, la Asociación de Maîtres de Aragón y el mundo de la hostelería se despiden con profundo pesar de Carlos Rodríguez Marín, un referente indiscutible en el arte del servicio y la hospitalidad. Carlos falleció en su domicilio, dejando tras de sí un legado imborrable en la profesión que amó y dignificó a lo largo de su vida.
Nacido en 1948 en Panzares (La Rioja), Carlos dedicó su existencia a elevar el oficio de Maître a su máxima expresión. Su trayectoria profesional, marcada por la excelencia y el compromiso, lo llevó a trabajar en algunos de los establishments más destacados de España. Fue Maître en Rausan – Restaurante, donde su carisma y profesionalidad dejaron huella, y también prestó sus servicios en Orio en Rosas (Gerona), el Hotel Edelweiss en Candanchú, el Hotel Carlton en Rioja y el Hotel El Ciervo en Zaragoza. Cada uno de estos lugares fue testigo de su pasión por el detalle y su habilidad para hacer sentir a cada comensal como un invitado especial.
Carlos tuvo el honor de ser el primer premiado como Maître por el Gobierno de Aragón, un reconocimiento que no solo celebró su talento, sino que también subrayó su contribución al prestigio de la hostelería aragonesa. Este galardón fue un reflejo de su dedicación y de la admiración que despertaba entre sus colegas y clientes.
Sus compañeros de la Asociación de Maîtres de Aragón lamentan profundamente su pérdida y lo recuerdan como un profesional ejemplar, un mentor generoso y un amigo entrañable. «Carlos era mucho más que un Maître; era un maestro en el trato humano, alguien que sabía convertir cada experiencia en algo inolvidable», expresan con tristeza sus colegas, quienes sienten que con su partida se pierde una parte esencial del alma de la profesión.
Desde estas líneas, enviamos nuestras condolencias a su familia y amigos, agradeciendo a Carlos Rodríguez Marín por haber compartido su vida y su talento con todos nosotros. Su memoria perdurará en cada mesa bien servida y en cada sonrisa que supo inspirar. Descanse en paz.